Chopin, Liszt Franz
SINOPSIS
Por muy lamentable que sea para todos los artistas y para todos aquellos que lo hayan conocido, nos será permitido dudar que haya llegado el momento en que, apreciado en su justo valor, aquel cuya pérdida nos es tan sensible en particular, ocupe en la valoración universal la alta jerarquía que probablemente le reserva el porvenir. Si está probado que corrientemente nadie es profeta en su país, ¿no se ha experimentado también, que los profetas, es decir, los hombres del futuro, aquellos que lo representan y lo acercan por sus obras, no son reconocidos como profetas en sus tiempos? Y nosotros no osaríamos afirmar que pudiera ser de otra manera. Las jóvenes generaciones de artistas tendrán a bien protestar contra los anticuados, cuya costumbre invariable es la de asombrar a los vivos con los muertos, tanto en las obras musicales como en las de otras artes, sólo al tiempo le queda reservado algunas veces el revelar toda la belleza y todo el mérito.

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